Identidad Nacional en Vísperas del Bicentenario...

La sociedad a través de la creación de la cultura, forma una identidad que la define y la diferencia. Para entender a que nos referimos cuando hablamos de “identidad nacional” proponemos, entonces, conocer el significado de dos conceptos tan básicos pero a la vez importantes como lo son: sociedad y cultura.

La sociedad es un conjunto de individuos que comparten una cultura con sus conductas y fines, y que interactúan entre sí para formar una comunidad. Las sociedades humanas son formadas por entidades poblacionales cuyos habitantes y su entorno se interrelacionan en un proyecto común que les otorga una identidad de pertenencia. El concepto también implica que el grupo comparte lazos ideológicos, económicos y políticos.

La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano.

Partiendo de estas dos definiciones podemos decir que la identidad nacional que posee un país es el conjunto de valores propios de una sociedad que forman parte del quehacer cotidiano y que dicen mucho de la forma de sentir y de vivir del individuo que pertenece a dicha sociedad. Es un sentimiento que nace con el conocimiento y amor a la Patria y que, internalizado en nuestra alma, impulsa a defenderla en cualquier lugar en que nos encontremos.

Es sentirse identificado con las costumbres y la historia de nuestra nación, con sus valores y su cultura. Por esto mismo nos parece muy interesante hacer un viaje al pasado en vísperas del bicentenario para conocer un poco más acerca de la identidad argentina: su origen, su evolución, sus cambios y cómo está formada hoy en día.

La formación de nuestra identidad nacional se produjo a través de diferentes procesos: políticos, económicos, educacionales, sociales y culturales que permitieron a la sociedad reconocerse mediante valores, costumbres, creencias y tradiciones y formar una identidad que los identifique. Logrando que los miembros de la misma se sientan identificados dentro de una comunidad y compartan un sentimiento de pertenencia.

Sin embargo, en los últimos años, ésta situación ha comenzado a cambiar debido al gran avance de la tecnología y al proceso de globalización, ya que cada vez se nota más la fragmentación social en la que vivimos hoy en día y la pérdida de identidad cultural que se está produciendo. Esto se debe a que los medios de comunicación, transmiten símbolos que circulan y perduran en las sociedades ya que permite que cualquier ciudadano de cualquier país, región o ideología pueda leer y usar, logrando de esta forma que lo que se impone a nivel global suplante lo local, lo propio de cada país; y que aquellas personas que no tienen acceso a éstas “maquinas de comunicar” queden excluidas por no “consumir” lo que se les quiere vender generando que se acentúen aún más las desigualdades sociales.

La globalización hace de la cultura productos aptos para el mercado, lo que llamamos “industria cultural”, en ella se puede observar claramente el control y el dominio impuesto sobre la cultura por el capitalismo. Ésta cultura impuesta es consumida por todo el mundo, reemplazando a aquellas prácticas sociales que antes formaban una identidad nacional por una identidad global.

Hoy en día, no es posible mantener aquella identidad nacional que alguna vez formamos porque estamos condicionados por la cultura global que las grandes potencias mundiales, como Estados Unidos, quieren imponer; y porque ni siquiera podemos formar nuestra propia identidad. Esto se debe al hecho de que estamos viviendo el día a día, sobreviviendo en esta sociedad y en este sistema que no nos permite elaborar un proyecto de vida, ya que lejos de ofrecernos un lugar contenedor, nos genera inseguridad y miedo porque nunca sabemos que puede llegar a suceder al otro día.

Para lograr restablecer y afianzar nuestra identidad nacional, es necesario despertar nuestra voluntad, dejando atrás todos los miedos y obstáculos para poder avanzar, y proponernos un cambio. Éste cambio debe ser profundo y debe empezar en uno mismo, cada uno debería formar un pensamiento crítico y autónomo sobre la realidad y las cosas que lo rodean informándose y analizando cada una de estas cosas desde su punto de vista, para evitar la manipulación o el dominio de terceros y no convertirnos en “máquinas” que “compran” o se creen todo lo que les quieren vender; y cambiar la actitud de depender de los demás cada vez que emprendemos un proyecto.

Sería bueno que cada uno de los argentinos se remontara al pasado, 200 años atrás, e intentara imaginar lo que sería vivir sin una identidad nacional que nos identifique y nos distinga del resto de los países, para aprender a valorarla y protegerla.

La identidad es aquello que nos forma y define como personas, como país argentino… no la perdamos.
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